Yo, Robot
Me levanto todos los días a las 7:30, menos los domingos, que lo hago a las 9:30.
Llevo a los niños al colegio a las 9:00, excepto los martes, que lo hace mi mujer.
Entro en la oficina a las 9:15 todos los días, de lunes a viernes.
Hago un descanso a las 11:00, todos los días, para tomar un café con leche y una barrita de pan con aceite de oliva y tomate.
Como a las 14:00. Los lunes tomo el menú del día de la cafetería de la oficina, el resto de días llevo un tupper con comida que prepara mi mujer. A las 15:00 estoy de nuevo en mi puesto de trabajo.
Salgo de la oficina todos los días a las 18:00.
Recojo a los niños en el colegio todos los días a las 18:15, salvo los jueves, que lo hace mi mujer.
Juego al pádel en la pista de mi urbanización los lunes y los jueves, a las 20:00.
Ceno todos los días a las 21:00, salvo los sábados y los domingos que juego al fútbol, que ceno a las 22:30.
Leo en la cama antes de dormir, entre las 23:30 y las 00:00, salvo los sábados y domingos.
No bebo alcohol de lunes a jueves. Los viernes quedo a tomar unas cañas con los padres de los compañeros de colegio de mis hijos, de 19:00 a 20:30. Los sábados por la noche me tomo un gin-tonic, dos si ese día ha habido partido del Real Madrid.
Los sábados salgo a andar en bicicleta de 9:30 a 11:30. Si llueve mucho, me quedo haciendo bicicleta estática en el gimnasio de mi urbanización.
Hago las compras y los recados semanales con mi mujer los sábados de 12:00 a 14:00, normalmente todos ellos en el Centro Comercial más cercano a mi casa.
Los sábados como a las 14:30 y los domingos a las 15:00.
Hago el amor con mi mujer todos los sábados a las 15:40 y también a las 23:40 si es el primer sábado de mes.
Duermo la siesta los sábados y los domingos, de 15:45 a 16:15.
Voy a misa con mi mujer y mis hijos todos los domingos a las 13:00. Antes, a las 12:30, compro un periódico y una revista del corazón en el kiosko de al lado de la iglesia. Después, a las 13:45, tomo el vermú en la cafetería de enfrente de la iglesia. Sólo pido unas bravas si es primer domingo de mes, el resto de días me conformo con los pinchos que ponen con las consumiciones.
Veo un partido de fútbol a la semana, el sábado por la tarde, en el bar de la esquina, mientras me tomo tres cañas y unas aceitunas. Eventualmente, en caso de partido de Champions, bajo también algún martes o algún miércoles, pero en ese caso bebo CocaCola Cero. Si no hay fútbol, esos días veo la serie de moda de TeleCinco o Antena3, igual que los lunes, jueves y viernes.
Voy al cine con mi mujer y mis hijos un sábado por trimestre. Normalmente, al cine del Centro Comercial más cercano a mi casa. Ese sábado no bajo al bar de la esquina a ver el fútbol.
Un domingo sí, uno no, juego al fútbol con los ex-compañeros del colegio, de 20:00 a 21:00, y luego me tomo unas cañas con ellos hasta las 22:15. Los domingos que no juego al fútbol, veo la televisión y leo con detalle el periódico y la revista del corazón que he comprado por la mañana.
En época de vacaciones (siempre en agosto), o los fines de semana que nos vamos al pueblo (uno de cada seis), adapto mi agenda a las necesidades del momento, evitando distorsiones excesivas. Durante los 15 días que voy a Gandía, la rutina prácticamente no varía, salvo por la ubicación.
Soy un robot feliz, que no olvida las 3 Leyes de la Robótica:
2. Un robot debe obedecer las órdenes que le son dadas por un ser humano, excepto cuando estas órdenes se oponen a la primera Ley.
3. Un robot debe proteger su propia existencia, hasta donde esta protección no entre en conflicto con la primera o segunda Leyes.