Coma digital

Es una enfermedad reciente. Existe desde hace menos de un par de décadas. Afecta sobre todo a los jóvenes. No se conoce cura, pero afortunadamente con el tiempo va remitiendo hasta casi desaparecer en la mayoría de los casos. 

La dolencia se convirtió en pandemia con el desarrollo masivo de los dispositivos de acceso a contenidos digitales: smartphones, tablets, ordenadores, consolas, televisores. El acceso generalizado y temprano de los niños a estas máquinas aceleró el proceso.


La gestión de los afectados no es fácil, sobre todo por tratarse de una enfermedad que ha proliferado en la mayoría de la población, y cuyos síntomas se pueden presentar en cualquier circunstancia: en casa, en el trabajo, conduciendo un vehículo, paseando, o incluso mientras el paciente realiza sus necesidades fisiológicas.

Los síntomas reportados son en general muy similares en todos los enfermos, y bastante independientes del dispositivo que utilicen o el contenido que consuman. Pocos segundos después de iniciado el acceso, el individuo entra en un estado de trance mental, abandonándose a todo contexto externo y real. 

El cuerpo del afectado se queda rígido, excepto en ocasiones un par de dedos, uno por cada mano, que se mueven compulsivamente sobre los botones del dispositivo de acceso al contenido digital. La mirada se mantiene fija, absorta en la pantalla del aparato, y el resto de sentidos disminuyen su actividad al mínimo, llegando en los casos más graves a anularse por completo.


Resulta muy complicado sustraer al enfermo del estado de trance en el que llega a caer; en general, no responde a estímulos externos básicos como llamarlo por su nombre, o darle una palmada. Solo en determinados casos, asociados a un tipo específico de actividad digital, se producen breves e inconexas reacciones verbales, articulando frases de dudoso significado, tales como "espera a que me maten" o "estoy en el minuto 83".

En algún momento del proceso, el enfermo sale del trance, apaga el dispositivo, y vuelve a la realidad en un aparente estado de normalidad que se mantiene hasta la siguiente recaída, que sucede con frecuencia variable, en función del grado de dependencia del individuo al contenido digital consumido.


Neurólogos, psiquiatras, psicólogos, educadores, asesores religiosos y familias dedican ingentes recursos y esfuerzos para descubrir la forma de erradicar la pandemia. 


Esfuerzos inútiles, porque ellos mismos están contagiados sin remedio.




Entradas populares de este blog

10 DÍAS EN CÓRCEGA

EEUU Costa Oeste 2024

Madrid, 28 de abril de 2019