Ciencia y Política
La política es el opio del pueblo. Por lo
menos desde las últimas Elecciones Europeas, en las que el panorama político
español empezó a cambiar, quién sabe si para siempre. De hecho, un post como
este hace un par de años sería impensable.
El caso es que ayer por la mañana, leyendo
Twitter, vi que mi admirado Principia Marsupia, alias Alberto Sicilia, lanzaba
la siguiente pregunta:
- @pmarsupia: “Curioso: mi TL está dividido más o menos al 50/50 sobre si la “confluencia” sumaría o restaría. ¿Hay encuestas al respecto?”
Alberto se refería a la convergencia
entre Izquierda Unida (IU) y Podemos. Por hacerle un guiño a su Doctorado en
Física Teórica, le respondí lo siguiente:
- @inigopalacio: “Sumará o restará de forma directamente proporcional a la variación de entropía”.
Pasó el día y a media tarde volví a leer
Twitter, comprobando (no sin tristeza) que Alberto no había respondido a mi
reto, que podría enunciarse así:
- ¿Es posible utilizar los Principios de la Física para predecir si la confluencia IU-Podemos es positiva o negativa?
- ¿Es posible definir las condiciones de contorno de un sistema político que determinan su evolución hacia estados más o menos estables?
- Yendo un poco más lejos, ¿es posible encontrar un algoritmo que permita calcular cuándo la unión (de dos corrientes ideológicas) hace realmente la fuerza (política), y cuándo sucede lo contrario?
Para empezar a buscar respuestas a estas
preguntas, involucré a un buen amigo conocido en el mundillo de la Ciencia como "el Euler del Campo de Gibraltar", siempre a punto para rematar
a gol cualquier pelota medio bien centrada. Tirando de WhatsApp, y ambos bajo la noble influencia del alcohol (bebemos en defensa propia), debatimos
sobre cómo varía la entropía al unir dos flujos en uno solo.
La respuesta
inicial es la de siempre, “depende”,
que desarrollada con un poco más de criterio puede quedar
más o menos así:
- Si se trata de un proceso espontáneo donde el sistema compuesto por dos fluidos está aislado del resto, entonces la entropía debe aumentar, como si se tratase de un proceso de mezcla convencional. Sin embargo, si se trata de dos fluidos de muy diferente densidad, sometidos a un campo gravitacional externo, entonces el sistema tenderá a un estado estacionario determinado por la coexistencia de las dos fases, y que tendrá como entropía final el promedio de la entropía de cada una de dichas fases.
Aplicando este principio termodinámico al
sistema político IU-Podemos, entra dentro de lo razonable establecer lo siguiente:
- Teniendo en cuenta que se trata de dos partidos políticos muy similares, y asumiendo que uno de ellos (IU) es lento, trabajando casi en régimen laminar, mientras que el otro (Podemos) es más rápido y evoluciona en régimen turbulento, es posible concluir que en un estado de convergencia la entropía de IU aumentará y la de Podemos disminuirá. Teniendo en cuenta entonces el número de votantes de cada uno de ellos, la entropía final del sistema en convergencia o confluencia disminuirá.
Dicho lo cual, cabe plantearse una nueva
pregunta:
- ¿Qué es mejor para una formación política, que su entropía aumente, o que disminuya?
Si lo analizamos en términos
cortoplacistas, es posible pensar que una menor entropía reduce la tendencia al
caos, de modo que a menos caos, más orden, y a más orden, más facilidad para
influir en los votantes y atraer hacia sí su intención de voto.
Sin embargo, a largo plazo no parece tan
claro que una reducción de la entropía sea la clave del éxito de un partido
político. ¿Y por qué? Porque, cuanto más orden tiene un sistema, más alejado
está de su estado de equilibrio.
Puede parecer contradictorio, pero si
pensamos que todas las dictaduras, paradigmas del orden, siempre acaban mal o
muy mal a largo plazo, el argumento anterior comienza a tener sentido.
Podríamos alargar el debate sobre la
relación entre la entropía y el éxito o fracaso de las formaciones políticas,
pero esto es un blog y hay que ser fiel a la liturgia de escribir poco y rápido (relatos de usar y tirar, literatura efímera para gente con prisa).
Sólo por añadir un punto más de debate: hay
publicaciones de las que mi amigo es protagonista que teorizan sobre los
efectos favorables de introducir ruido en un sistema de dispersión caótica.
Aplicando esto al problema de la confluencia IU-Podemos, el citado ruido
podría ser Tania Sánchez. Ya tendría coña…
Termino aquí mi disertación de hoy, agradeciendo a mi amigo su imprescindible aportación. De ambos será la gloria científica y literaria. Sirva en nuestro descargo que, aunque todo esto puede tener poco sentido, o
quizás ninguno, si lo juntamos en una coctelera con el “núcleo irradiador”
de mi tocayo Errejón, igual nos sale algo chulo.
Y además nos hemos entretenido
un rato…